El expediente 654 (y 4)

Me fue arrastrando poco a poco hacia la puerta del comedor. Todos los guardias le apuntaban por si vacilaba un instante y poderse echar encima suyo sin que yo saliera herido (al menos eso quería pensar, su aparente pasividad me estaba provocando un sudor frío).

Pero él no vaciló y llegó hasta la puerta. Un último instante bajo el quicio, una última mirada de reojo para fijar en su retina la posición de los enemigos. Y un fuerte empujón para cerrar la puerta y girar rápidamente sobre sus talones arrastrándome por el pasillo que se abría a la derecha. Intentaba que no me arrancase el brazo con los tirones tratando de apoyar algún pie de vez en cuando, pero iba demasiado rápido para mí y las papeleras que iba derribando por el camino tropezaban por todo mi cuerpo dificultándolo aún más.

Hasta que llegamos a la verja del bloque. Allí se volvió a acordar de mi y me agarró de nuevo por el cuello afianzando su cuchillo justo debajo de mi nuez. Miraba desafiante al guarda de la garita y yo notaba su respiración entrecortada, de bestia atrapada, junto a mi oído. Tal vez si no hubiera estado tan atenazado por el miedo habría reaccionado y no lo hubiera tenido tan fácil. Pero en ese momento sólo quería que esa situación de pesadilla terminase cuanto antes.

El guardia se negaba a abrirle la verja, claramente haciendo tiempo a que llegaran sus compañeros. Pero él no estaba dispuesto a darle ese tiempo. Y seguía gritando mientras miraba de vez en cuando al pasillo para ver quien venía. Los segundos pasaban.

– Mira que me lo cargo!!!

Se mantenía firme, pero se notaba lo mal que lo estaba pasando y el esfuerzo que hacía.

– Y luego iré a por tí!!!

Esto último surtió efecto, el pobre chico se asustó y abrió la verja. Apenas empezaba a abrirse cuando ya estaba cruzándola conmigo de lastre que se chocaba con todo. Y aún así consiguió salir al patio, donde unos disparos al suelo trataban de disuadirle. Pero tras un primer momento de sorpresa, reaccionó rápido. Me agarró por la cintura y me levantó con increíble facilidad para usarme de escudo humano mientras cruzaba el patio, caminando, pero a buen paso.

– Si alguien me dispara, éste desgraciao lo pagará!!! Y quiero la puerta abierta, cuando haya cruzado el patio!!!

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