Risas ahumadas

Desde el primer momento sintió como aquel extraño lugar en el que entraba le transportaba a una agradable sensación de bienestar. El tono en penumbra de la habitación junto con los diferentes olores de esencias aromáticas y hierbas exóticas que se fumaban y bebían formaban una atmósfera difícil de evitar. Se dejó atrapar enseguida, y a medida que se adentraba en aquel sitio, la sensación iba en aumento. En cuanto se dejó llevar completamente, la risa hizo acto de presencia y no le abandonó hasta que tuvo que irse. Sonidos relajantes de fondo ayudaban a crear esa sensación de poder evadirse del cuerpo físico. Las bebidas que tomaron hicieron el resto. Y el éxtasis estaba servido.

Al día siguiente, no conseguía recordar casi nada. Sólo escenas sueltas venían a su mente aún convaleciente de tal avalancha de sensaciones y estímulos nuevos. De lo poco que podía recordar, creía haber disfrutado de momentos de sexo increíblemente placenteros, como nunca antes recordaba. Y en todos los pocos recuerdos que quedaban, las risas aparecían como música de acompañamiento frente al telón de fondo formado por el aromático humo de lo que allí se fumaba.

Definitivamente, tenía que volver.

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