Persecución

Al girar la esquina miró un instante hacia atrás, allí seguía, a cierta distancia pero sin desaparecer. Apretó el paso, sólo le quedaban unas pocas calles para llegar a casa. Empezó a rebuscar en sus bolsillos, los nervios y las prisas no le dejaban encontrar sus llaves. El tío del traje gris seguía allí, lo sentía cada vez más, no le hacia falta mirar, era como si el resto del mundo no existiera para él, pero una moto a un palmo de su cara que a punto estuvo de tumbarle fue un retorno a la realidad. Se había pasado su casa, tan obsesionado como estaba con dejar atrás a aquel tío. Pero lo había conseguido, no estaba, y en el rato que se quedó esperando no apareció. Veinte minutos después decidió ir a su casa, ya más tranquilo. Al llegar no vió nada raro. Cuando giró la llave en la cerradura pudo ver por un instante como todo volaba por los aires, un instante antes de morir por la explosión de su apartamento.

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